Danjer comenzó en el graffiti a una edad temprana para pasar después a la ilustración y el tatuaje.

Su estilo es inconfundible y heredero del grafitti incipiente en la escena aragonesa.

Sus personajes, principalmente muñecas de grandes ojos, son inconfundibles y su seña de identidad.

En Fuendetodos ha pintado uno de estos rostros en escala de grises y que se hace visible desde la entrada al pueblo. Los elementos que más pueden llamar la atención del observador son la flecha que atraviesa el rostro y el palillo en su boca: la flecha simboliza la particular locura de cada artista, mientras que el palillo nos trasmite la idea de que está agusto, que la particular locura del artista es parte fundamental de su creatividad y sino.